10 mayo, 2022

Cómo las nanoburbujas ayudan a combatir la sequía y crisis hídrica

Las nanoburbujas son una novedosa e innovadora tecnología que se viene desarrollando en Chile gracias a iniciativas público privadas, que buscan cooperar con la lucha contra la crisis hídrica que vivimos y, a la vez, prometen ahorrar hasta un 25% de agua, además de sanitizarla.

A través de la emisión de nanoburbujas se liberan moléculas que eliminan bacterias o parásitos del agua, así como la reducción del hongo fumagina de los cítricos y  tener efectos como el aumento del tamaño de una lechuga o lograr que las cosechas tripliquen su rendimiento.

 

¿Qué son las nanoburbujas?

Las nanoburbujas son nanopartículas de oxígeno que miden la milmillonésima parte de un metro, es decir, son 2.500 veces más pequeñas que un grano de sal fina. Debido a su tamaño y su estructura, estas tienen distintas propiedades que ayudan a mejorar la calidad del agua, hacer más efectivo su tratamiento e incluso ser aplicadas en distintas industrias.

Dichas nanopartículas de oxígeno cuentan con una potente carga superficial negativa que hace que se mantengan estables en el agua, con una flotabilidad neutra y permaneciendo suspendidas durante semanas, sin salir a la superficie ni tampoco soltar gases.

Cuando aumentan su presión interna y se achican, generan una carga eléctrica. Así, tienen la particularidad de mantenerse cargadas de electrones en su entorno, esto último hace que las burbujas no se puedan aglomerar entre sí.

Junto con esto, las nanoburbujas controlan la presencia de patógenos y toda su carga negativa, ayudando así a que las plantas puedan absorber nutrientes, entregando un efecto acelerador del metabolismo de las mismas. De esta forma, se pueden obtener mejores cultivos en menos fases de tiempo de producción.

 

Nanoburbujas en Chile

La tecnología de las nanoburbujas está aún muy poco desarrollada en Chile, pero existe una iniciativa público privada que cuenta con el respaldo de investigadores de la Universidad de Chile, Universidad de Talca y la Universidad Bernardo O’Higgins (UBO). 

Elisa Arriagada, directora de Ingeniería Civil y Medio Ambiente de la UBO, explica que “las nanopartículas de oxígeno se insertan en la sal de riego, aumentando la concentración de oxígeno en el agua, lo que permite optimizar el movimiento de los nutrientes y aumentar la fotosíntesis. Al aumentar este proceso, se produce un mayor crecimiento y rendimiento”.

Es en esa misma línea que la startup nacional Kran ha creado un generador de nanoburbujas para mejorar la calidad del agua, hacer más eficiente su uso y poder generar mejoras en la industria de alimentos y salud.

Este consiste en un sistema hidráulico de fácil instalación y que funciona con cuatro simples pasos:

 

1. Capta el fluido

2. Bombea el fluido hacia el dispositivo 

3. En su interior, gracias al uso de un gas, se obtiene un fluido potenciado con millones de nanoburbujas

4. Este fluido se distribuye en el estanque o donde el objetivo es entregar el beneficio

 

Jaime de la Cruz, fundador y CEO de Kran, en entrevista con El Mercurio asegura que “hoy en día la sociedad está en deuda con el medio ambiente y Kran nace para poder comenzar a retribuirle. Nuestro foco principal es desarrollar aplicaciones que restauren ecosistemas, disminuyan el uso de químicos, energía y de agua, ofreciendo en todas nuestras aplicaciones cuidar el recurso más crítico».

Actualmente la startup nacional entrega beneficios al sector acuícola aumentando la vida útil del hielo escama, al sector agrícola entregando mayor eficiencia al agua de riego y en el tratamiento de aguas a través de su sanitización.

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